historia desafiar al miedo

Sí, miedo, muchooo miedooo, es lo que jamás te imaginas que te van a decir: “sí, es malo, es un tumor y es malo”, “me está matando” le dije al médico, y me contesto: “No, aunque ahora te lo parezca, te aseguro que no te estoy matando,

Te estoy informando de lo que tenemos que hacer”. Ufffff, visto desde la distancia suena distinto, pero qué mal lo pasé…Se te quita el apetito, el sueño, te agobian las visitas médicas, las pruebas, afloran emociones, MIEDOS, creo que ha sido el peor momento de mi vida, pero mira, gracias a Dios, todo pasa.

A los pocos días de esto, la psicóloga de la Asociación Española contra el Cáncer, a quien me aconsejaron visitar, me preguntó si todo en la vida me lo tomaba igual, que era una buena filosofía de vida, porque cuando me preguntó qué sentía, le dije que para mí, una vez asimilado, esto era otra batalla en la guerra de la vida, que por desgracia he tenido que librar muchas, y casi todas de salud, y por ahora voy ganándolas, que era algo que tenía que pasar y superar, y así fue.

Te planteas muchas cosas en ese tiempo, ¿por qué me ha pasado esto a mí??, si yo no bebo, ni fumo, ni me drogo, ni hago excesos de ningún tipo, ¿será por la alimentación?, ¿será por el estilo de vida?, ¿será por las radiaciones a las que estamos expuestos todos los días?. Pues sí, es todo eso y más, así que empecé a “tomar conciencia de mi alimentación”, importante, y a cambiar algunas actitudes ante la vida que antes no tenía, y a dar suma importancia a cosas banales que en circunstancias normales ni apreciaba.

Empiezas a conocer gente en tu misma situación, y en situaciones mucho peores que tú, y ves su lucha, y te impacta, sobre todo cuando ves que se quedan por el camino, como mi amiga Mª José, con quien compartí tratamiento.

Y también conoces a tantísima gente que intentan hacerte el trance lo más “llevadero” posible, y desde aquí, ya que se me da la oportunidad, quiero agradecer al centro de estética oncológica Isabel bedia, su labor con los enfermos oncológicos, desde Carla, hasta Mabel, principalmente a ésta última, por su labor profesional IMPECABLE, y por su apoyo personal (TQM), a las sanitarias del Hospital de Día del Hospital de San Juan, siempre con la sonrisa puesta y extrema amabilidad; y por supuesto a mi familia, a mi chico guapo, por cambiar los papeles conmigo, y de repente, ser el fuerte de la relación y «tirar p’alante conmigo a cuestas» , y a mis princesas, por estar siempre conmigo, y pendientes de mí, sois lo mejor de mi vida. A mis padres y a mi hermano, a mis amigos y a toda mi familia, porque, por desgracia, a veces la enfermedad, arregla, o deja de lado rencillas absurdas, y hace que nos demos cuenta de lo realmente importante.

Así que nada, aquí seguimos, ganando batallas…

Cristina Rubio